Introducción

Durante las sesiones de Ayahuasca, la persona que toma esta medicina entra en contacto con una inteligencia que comunica con ella y le proporciona informaciones a modo de enseñanza. Es muy común escuchar en post-ayahuasca los tomadores decir “la Ayahuasca me comunicó tal o cual cosa”, “se me dijo o se me mostró o se me enseñó tal o cual cosa”, etc.

En esta breve exposición, quisiéramos dibujar un perfil sintético de esta Voz o más bien de la Inteligencia que se expresa de manera dialógica con el tomador de Ayahuasca.

La sabiduría amazónica procede de la Voz de enseñanza de las plantas (la naturaleza)

La tradición de las medicinas ancestrales amazónicas desarrolló un corpus de conocimientos que permite a los indígenas comunicarse con el mundo invisible, llamado “mundo-otro” por los antropólogos. Este mundo-otro trasciende y antecede al “mundo-este” de la creación sensible en la cual estamos inmersos. Los procedimientos elaborados para comunicarse con el mundo-otro provienen de este mismo mundo y fueron comunicados en sueños, inspiraciones (insights o evidencias repentinas), y estados modificados de la consciencia espontáneos o inducidos (ayuno, ejercicio físico extremo, cansancio, enfermedad, etc.). En otras palabras, es en el mundo-otro que se toma la iniciativa para guiar y orientar a los humanos en sus necesidades.

En este océano de vegetación exuberante, son principalmente las plantas que asumen esta función mediadora entre el mundo-otro (invisible) y el mundo-este (visible), con una dimensión trascendente e inteligente. Por lo tanto, las instancias del otro mundo pueden usar este canal para comunicarse con el ser humano. Estas instancias se encuentran en varios niveles jerárquicos y en el nivel más alto se manifiesta una "voz de la sabiduría". En una oportunidad, una mujer vio en sesión de Ayahuasca una boca grande que le dijo “soy la boca de la verdad, pregúntame lo que quieras”.

Estas instancias se presentan como seres espirituales vinculados a un lugar, una familia, ancestros propios, o a grupos de animales o plantas. A los espíritus de las plantas la tradición les designa como “madres”, señalando así que constituyen la matriz no visible de cada especie visible. Esta instancia angelical preside a cada especie y no a cada individuo de la especie, a diferencia de los seres humanos que también están dotados de una instancia angelical más bien individual (ángel de la guarda). Siendo incorpóreos, son percibidos por el ser humano a través de su filtro biológico y sus estructuras simbólicas, las universales inscritas en su cuerpo y las culturales asociadas a su entorno. Así pueden manifestarse claramente y ser visualizadas por el paciente de manera antropomorfa o zoomorfa. Por lo tanto, existe un "diccionario" tradicional completo sobre esta percepción de los espíritus vegetales y que muestra constantes en los rasgos morfológicos que caracterizan a estas entidades y sus cualidades específicas. Por ejemplo, el espíritu del tabaco se caracteriza por su gran fuerza, su rectitud y firmeza, su capacidad de protección. Esas virtudes esencialmente masculinas (a nivel psíquico y simbólico) se juntarán para componer la figura de un hombre moreno, musculoso, poderoso. La negrura simboliza aquí la extrema condensación de energía. El espíritu de la camalonga (Strychnus sp.) de gran poder medicinal contra las oscuridades (magia, brujería…), lleno de luz, dotado de virtudes femeninas (a nivel psíquico y simbólico) como la flexibilidad, la suavidad, se manifestará bajo la forma de una serpiente dorada.

Esas “madres” de las plantas son las que enseñan al ser humano, siendo esta función de enseñanza de las plantas reconocida por la antigua tradición amazónica, que condujo a calificar a esas plantas con el término de "plantas maestras".

La Ayahuasca es considerada como “maestra de maestras” y por ende su voz considerada como la excelsa voz de la sabiduría.

Los procedimientos terapéuticos llevan a los pacientes a contactar estas diferentes instancias que se expresan como una voz de enseñanza. Es decir que la ingestión correctamente ritualizada de las plantas-maestras permite beneficiarse de indicaciones útiles, sea durante las sesiones terapéuticas, los retiros o dietas, o durante los sueños que las acompañan o siguen. Es esta misma voz la que lleva al aprendiz sanador durante su formación y le da las instrucciones necesarias para avanzar en el camino del conocimiento. El maestro curandero también recibirá les indicaciones necesarias para curar a sus pacientes, con gran precisión, y hasta con recetas con plantas nuevas en su repertorio. El diálogo con esas “madres” de las plantas se establecerá con cantos terapéuticos, o ikaros, y que ellas transmiten al curandero como clave para convocarlas y solicitar su intervención.

Si bien la noción de “voz” refiere a una percepción auditiva, la “madre” de las plantas puede usar todos los demás sentidos para comunicarse con el ser humano (visiones, sensaciones táctiles, sabores, olores) y también diversas funciones psíquicas induciendo pensamientos, mociones internas y emociones que el sujeto identifica como procedentes de un otro que sí mismo.

Condiciones para escuchar esa Voz

El corpus de conocimiento transmitido por las instancias espirituales y elaborado luego en las prácticas humanas condiciona la calidad de escucha de esa voz. Las principales condiciones son la preparación del sujeto, su sinceridad y respeto, como las del maestro curandero, el marco ritual con la consagración del espacio-tiempo terapéutico, y finalmente el seguimiento y la integración ulteriores a las operaciones sanadoras.

Sin entrar en los detalles de esos procedimientos en este breve texto, vale la pena insistir en algunos puntos clave.

La disposición interior del paciente y del maestro curandero juegan un papel fundamental. De hecho, cualquier enfoque terapéutico requiere el compromiso del paciente y la entrega responsable del terapeuta. Más aun, en estados modificados de la consciencia, esta postura interna previa a la experiencia determinará en gran parte lo que sucederá durante su desarrollo. En otros términos, el contrato terapéutico compromete no solamente al paciente y al terapeuta sino también a las instancias espirituales que se solicitan. Como en muchas prácticas de sanación tradicional en el mundo, el paciente se prepara con una limpieza previa y un sinceramiento relativo a su vida anterior. La tradición amazónica dispone de múltiples preparados purgativos para preparar el cuerpo a entrar en contacto con las instancias espirituales. La preparación incluye medidas alimenticias y regulación de la sexualidad. El sinceramiento toma a veces la forma de una verdadera confesión con el maestro curandero. En especial, se le preguntará al paciente su intención para solicitar comunicarse con el mundo-otro, para asegurarse de su seriedad, de su recta orientación, de su respeto hacia el mundo-otro. La simple curiosidad o cuestiones triviales, peor si son intenciones malignas (aprender brujería, vengarse, robar conocimiento…), no merecen entrar en este proceso al menos que el maestro curandero considere que se trata de una buena oportunidad de confrontar al sujeto con su propia sombra y recibir una lección de humildad (en el lenguaje popular “la planta lo va a castigar”). La desfachatez, el desparpajo, la ligereza, se pagan muy caro.

La humildad que supone un acto de fe aquí se establece necesariamente ya que el paciente se entrega a un proceso que lo lleva a espacios desconocidos. Deberá poner entre paréntesis, durante el proceso, sus expectativas de comprensión inmediata cuando el destino de este proceso aparecerá de forma gradual y se hará pleno solo al final y a veces durante un tiempo mucho más largo que se puede contar en años. Por lo tanto, uno tiene que abandonar temporalmente sus cuadrículas de lectura habitual de la realidad, sus categorías mentales, sus métodos de clasificación o análisis, y entregarse con confianza a lo que sucederá y que sucederá cuando llegue el momento. En cierto modo, el orden de comprensión es jerárquico desde el cuerpo hasta la conciencia afectiva y psíquica, y finalmente espiritual. La información está grabada en el cuerpo del paciente durante el proceso terapéutico y estará disponible para la inteligencia del corazón, de la mente y del espíritu cuando estas instancias sean capaces de integrarla.

Ayahuasca

El tiempo terapéutico debe estar consagrado mediante un ritual preciso que marque su principio y su término. En el contexto ritual, esta guía espiritual invisible llevará al paciente al final del proceso terapéutico en el tiempo asignado. Lo que ofrece a las instancias curativas del mundo-otro es su tiempo, su disponibilidad a un tiempo definido con precisión. Es al final de este plazo, si se respeta, que las integraciones del proceso pueden jugar plenamente. Por lo tanto, el paciente debe hacer de este tiempo un tiempo "inútil" para otras ocupaciones y así "dedicar" este tiempo hasta el plazo formalmente establecido al principio. En estas condiciones, los posibles resultados se adquirirán, en la medida de la inversión del paciente, dentro del tiempo previamente decidido. Desde esta perspectiva, es esencial completar los plazos del compromiso asumidos al principio.

Durante el proceso, las revelaciones, la información, los entendimientos, pueden aparecer en línea continua y en una continuación lógica y coherente, como una conversación tomada nuevamente en el punto en que se dejó el día anterior, pero a menudo los elementos dispersos compondrán un rompecabezas que no encontrará su coherencia sino solo al final del proceso donde se organizan todas las piezas para entregar el mensaje final. La historia contada entonces solo encontrará su resultado en los "últimos cinco minutos".

Del mismo modo compete al maestro curandero consagrar el espacio ritual y los diferentes insumos que entrarán en juego durante el proceso, desde objetos curativos, preparados vegetales, hasta la misma comida.

La forma ritual también transmitida al maestro por sus propios maestros y por las instancias espirituales, determina las condiciones de seguridad y buen provecho de la operación sanadora. El maestro debe así gozar de una habilitación clara y específica de sus maestros. La auto promoción a esas funciones representa un engaño propio y a sus pacientes.

Las prescripciones señaladas para después del tiempo ritual condicionan igualmente la integración satisfactoria de las enseñanzas. Comportan reglas alimenticias, sexuales, de relacionamiento social, de exposición a los elementos naturales (agua fría, sol, olores, etc.). La falta de respeto de esas prescripciones puede conducir a un desorden energético interno con alteraciones físicas, psíquicas y espirituales que se conocen en la tradición amazónica como “cruzaderas”. Pueden alcanzar situaciones graves como estados de locura o patologías físicas serias que requieren retomar el proceso terapéutico.

Discernimiento: ¿quién habla?

La falta de toma en consideración de las condiciones rigurosas que implican las tomas de plantas-maestras, puede llevar a contactar al paciente con instancias invisibles malévolas, o malos espíritus. El mundo-otro está igualmente habitado por entidades angelicales negativas que presiden en la creación visible a toda forma de manifestación del Mal. La correcta ritualización en la inducción del estado modificado de la consciencia establece un filtro que permite descartarlas y así asegurar el acceso a una enseñanza sana y sabia. Por ello, no se puede tratar de una forma ritual improvisada o de carácter solamente estético, sino apegada a las exigencias y la extrema rigurosidad del mundo-otro.

Otras interferencias pueden surgir del inconsciente personal del sujeto y deben ser identificadas para evitar la confusión entre la Voz espiritual trascendental y las voces egoticas del sujeto. Los mecanismos de proyección requieren mucha atención de parte del terapeuta.

El ego es hábil para recuperar cualquier información del mundo espiritual y apropiarse de ella para elaborar mentalizaciones destinadas a alimentarlo. Su tendencia a la inflación debe ser detectada a tiempo para usar las herramientas terapéuticas permitiendo desinflarlo. La humildad y la serenidad representan criterios fundamentales de discernimiento en esta temática. El entusiasmo no es fascinación, ni la alegría euforia.

El marco de contención e integración de esos procedimientos terapéuticos juega en esos asuntos un papel esencial. En la medida en qué éste marco esté claramente establecido y aprobado por el paciente, y luego respetado en la práctica, los peligros se aminoran enormemente. La transgresión de las reglas señala casi siempre una forma de “cruzadera” y la presencia de una perturbación potencialmente peligrosa procediendo del mundo invisible exterior o interior.

El discernimiento representa de este modo una cualidad esencial del buen terapeuta y requiere tanto un largo proceso personal como el aprendizaje de los criterios que se establecieron en todas las tradiciones para responder a este peligro mayor de extravío y confusión.

Características de la Voz

Una vez descartadas las falsas voces de los espíritus malignos, de las proyecciones del inconsciente individual, de la arrogancia del ego o de procesos de sobre mentalización, se puede considerar la Voz que transmiten los espíritus angelicales o “madres” de las plantas y que corresponderían a mediaciones de la divinidad o del Espíritu Santo en la tradición cristiana.

A través de los diferentes modos de percepción, la enseñanza que viene o pasa por la mediación del uso ritualizado de las plantas, se manifiesta constantemente como proveniente de una inteligencia superior a la del ser humano o al menos de su conciencia ordinaria. La “madre” de las plantas, y especialmente de la Ayahuasca, muestra una inteligencia extraordinaria que se revela en toda su magnitud en la estrategia terapéutica que desarrolla para cada persona de manera singular y específica, y despierta asombro. Esta inteligencia estratégica va más allá de las pretensiones y capacidades del mejor terapeuta y muestra que éste es solo el agente encargado de establecer las condiciones ad hoc para que esta inteligencia pueda actuar y más que todo ser recibida de la mejor manera.

¿Cuáles son sus características?

Esta inteligencia no juzga, no tiene tono de reproche, está llena de benevolencia, pero sin complacencia, generosa pero exigente, llena de sabiduría y orientada hacia el bien, lo bueno, lo verdadero. Puede ser severa sin malicia y humorística sin burla, recta sin rigidez y sonriente sin sarcasmo. Minimiza nuestra tragedia interna sin trivializarla. Se presenta como una buena consejera cuyo tono, modo e instrucciones se adaptan perfectamente a cada individuo de acuerdo con sus habilidades cognitivas, su inteligencia emocional, su itinerario de vida, su carácter, sus necesidades del momento y las solicitudes o intenciones que él ha formulado.

Ayahuasca

Ella muestra respeto absoluto por la libertad del paciente, sin intromisión en su mundo interior donde no entra sin permiso. Sus intervenciones pueden sorprender y vencer los prejuicios o las expectativas de sus oyentes, a veces de forma inesperada, y en este sentido no pueden atribuirse a una expresión de la mente o del inconsciente del paciente. Puede proporcionar datos o revelaciones sobre el pasado del paciente o sus antepasados que éste ignora, pero que eventualmente pueden ser verificados. Incluso permite el acceso a veces a elementos de tradiciones antiguas, símbolos, mitologías, totalmente ajenos a la historia del sujeto o de sus filiaciones de origen.

No ordena ni adopta un tono de mando autoritario, sino que invita, solicita, aconseja con una gentileza que no excluye la firmeza.

También puede adoptar la estrategia del silencio para alentar una escucha más atenta e invitar al paciente a revisar la adecuación de su posicionamiento: ¿se han cumplido los compromisos previos? ¿Hay respeto en la cita? ¿Está presente la sinceridad? ¿Se tomaron en cuenta los consejos o las respuestas ya proporcionadas? Siempre es una cuestión de verdad y autenticidad que condiciona la continuación de las "entrevistas".

Muestra autonomía, voluntad personal y libertad y no puede ser manipulada o convocada a voluntad. Siempre se percibe como que procede de un más allá del paciente y no de instancias internas propias del sujeto, incluso profundamente enterradas en el inconsciente.

Ella no es una habladora impenitente y sus intervenciones son generalmente breves y condensadas, sobrias, concisas. Sus respuestas tienen la fuerza de la simplicidad sin ser simplistas. Ella humilla la arrogancia sin malignidad y sin humillación gratuita. Atrae sin subyugar.

Sus palabras van acompañadas de una autoridad natural que las hace claras como la luz del día, llenas de sentido común y sabiduría. No entra en discursos intelectuales, retóricos, en debates estériles, sino que se centra en respuestas implacables en su obviedad y sentido común. No es necesario discutir y argumentar extensamente para arrebatar la convicción del sujeto que permanece libre de no hacer caso ni escuchar, incluso frente a la exhibición de una lógica imparable que afecta no solo la esfera cognitiva, sino que está acompañada por la puesta en evidencia en su oyente de sus mecanismos de resistencia a su palabra. Esta coherencia extrema se mantiene durante intervenciones sucesivas y en diferentes momentos y sin contradecirse nunca.

Finalmente, puede usar un lenguaje muy directo, pero también expresarse metafóricamente, hablar en parábolas, ilustrar su enseñanza con ejemplos, analogías, comparaciones, imágenes, usar proverbios, refranes, estrofas de poemas o canciones.

Palabras de la Madre Ayahuasca

A modo de ilustración, queremos concluir dando a escuchar esa Voz tal como se comunicó en sesiones de Ayahuasca llevadas a cabo en el Centro Takiwasi. Durante entrevistas a pacientes, señalaron algunas frases escuchadas durante su estado modificado de consciencia inducido por la Ayahuasca y que consideraron como procediendo de esta inteligencia superior y portadoras de mensajes claves para su propia evolución. Hemos reunido esas frases como si fuera un discurso continuo. Revelan una sabiduría profunda y a caracteres universales.

Soy una mujer: no solo brilla el sol, también la luna. Te doy mi sangre, mi savia, tú, ofreces tu cuerpo. Nunca te dejaré solo. Si te digo una cosa, y lo contrario a tu vecino, es que mi enseñanza se adapta a la apertura que se me ha hecho. No enseño ni el bien ni el mal: los revelo en todos.

Busca en tu pasado, en tus recuerdos de infancia, imágenes, personas, lugares ... Ve cómo se instalaron los hitos de tu vida: ¡léelos! Reúnete, mira los mosaicos: ¡podemos hacer algo bueno con repuestos!

El niño tarda 3 años en apropiarse de su cuerpo. Párate en tu vida, escucha su canción, escucha el silencio. El canto despierta tus memorias antiguas, la memoria fetal es auditiva. Se presente y que tu amor y tu lucidez ayuden a limpiar. En el fondo de ti mismo, conoces tu fuerza, conoces tu debilidad, pero no sabes qué tan lejos van. Así que mantente vigilante.

Mira la naturaleza y aprende de ella: celebra la vida con humildad. El árbol es el camino del cambio. "Solo soy una gran corriente", dice la gota de lluvia al caer al Amazonas. Todo está en orden, todo ama. Mira los cataclismos: eso es lo que sucede cuando los hombres olvidan a los dioses y agreden la tierra.

En la naturaleza humana, la madre da, el padre ordena. La madre solo puede amar, el padre debe ordenar.

Todo tiene sentido: un parto difícil puede ser un regalo porque es iniciático conocer al mismo tiempo la muerte y el nacimiento.

Escucha bien: en cada rincón se esconde el orgullo ... y en el reflejo de estos recovecos ... y en la mirada que llevas sobre este reflejo ... ¡y en la alegría que has tenido en desenterrarlo tan profundo! No pienses que has matado tu orgullo, solo has borrado su reflejo. El orgullo es como un velo que no ves, desaparece con la vida.

¡Baja la cabeza y enderézate! ¡Baja tu ego y eleva tu dignidad espiritual! Trabaja la verdadera humildad de saber pedir ayuda cuando la necesites. Lo que también consiste en aceptar las cualidades de uno porque es decir sí a Dios y, por lo tanto, restaura esta fuerza al mundo. No te des más valor del que tienes, pero tampoco te critiques negativamente. Busca la sencillez porque para ser grande hay que saber mantenerse pequeño. No llores demasiado por ti: lo importante no eres tú, sino lo que es más importante que tú.

Entonces escucha la voz del Padre y aprende a decir sí. ¡Pero deja que tu obediencia esté de acuerdo con tus sentimientos internos, sino desobedece! No olvides que es gracias al aliento que estás vivo. Aprende a reemplazar la palabra "por qué" con la palabra "perdón". Sepas cómo agradecer porque un verdadero agradecimiento equivale a mil estrellas.

De este modo, aprenderás a discernir lo que es humano de lo que no es. Acoge el primero, ofrece tu luz al segundo. ¡Lo que debe desaparecer desaparecerá!


Conferencia presentada en el taller “Saberes Locales y Medicina Tradicional”, VI Feria Internacional del Libro, Cusco, Perú, septiembre 2019.